martes, 28 de julio de 2015

¡Un gran milagro!: Me dieron una mala noticia.

Le apuesto un pollo a que alguna vez le han dado una mala noticia. Algo que no quería oír, que estaba en contra de sus expectativas, que lo hizo sentir muy triste. No es el único. Y tampoco será la última vez que tiene esa presión en el corazón y se pregunte ¿Por qué a mí?

Así me sentía yo en el 2010. Tenía 19 años y estudiaba 3er años de Administración en Bogotá. Durante ese año mis amigas Pepita* y Juanita* se fueron a vivir 1 año a EEUU para trabajar como Au Pair, un programa de intercambio cultural donde se aprende el idioma extranjero mientras ayudan al cuidado de los niños de su "familia adoptiva". 

El plan era perfecto: 1 año recibiendo paga mientras aprendía ingles -una de mis mayores falencias en ese entonces-. Sería mi primera vez fuera del país. El costo del programa podía ser cubierto con un ingreso adicional que recibiría mi madre; así que ella decidió apoyarme en mi sueño. Solo era cuestión de esperar un dinero 99% seguro. Llené todos los formularios, entregue documentos, separé mi cupo... pero el dinero no llegó. Solo había un 1% de posibilidad de que no llegara y así pasó. Murphy básico. 

Cuando llamaron para decirme que perdí el cupo fue devastador. Las ilusiones que tenía de un momento a otro se fueron y el espacio que dejaron se lleno con una pregunta repetida mil veces: ¿Por que a mi?

Esa noche renegué sobre todo y todos. Para mí era imposible aceptar que por algo que no estaba dentro de mi control hubiera perdido la oportunidad de mi vida. En un despliegue de ego monumental critiqué lo que estaba pasando consiente de que hay un Dios que todo controla. Perdí la fe. 

Uno de mis discursos favoritos dice:  "No puedes conectar los puntos viendo hacia adelante; sólo puedes conectarlos mirando hacia atrás. De modo que tienes que confiar en que los puntos de alguna forma se conecten en el futuro." Y así pasó. 

Ahora, viendo en retrospectiva me doy cuenta que haber perdido el cupo para irme de Au Pair fue uno de los mayores milagros de mi vida. La razón: Después de superar la tristeza, me propuse a encontrar una pasantía para poder ahorrar e luego irme al extranjero. Resultó ser que la pasantía fue la que me llevó a vivir en el extranjero. Un mes exacto después de perder el cupo me estaban entregando una oferta para hacer la practica internacional en la empresa en la cual hoy trabajo hace ya varios años. 

Así que si usted tiene que afrontar una mala noticia recuerde lo siguiente: 

1) Nada pasa por que si, todo siempre tiene una razón: A veces la razón va más allá de su entendimiento. De gracias por eso, aun puede sorprenderle los milagros.  

2) No controlamos lo que nos pasa, pero si como reaccionamos ante ello: No se enfoque en controlar aquello que es incontrolable. Enfoque su energía en que la noticia no lo afecte tanto que lo deje inservible para encontrar la solución.

3) Tome una decisión, eso lo hará sentir mejor: La primera reacción natural es lamentarnos, pero cada segundo de lamento es un segundo más de demora en la ejecución de la solución. Tome una decisión para sentirse mejor (o por lo menos para estar ocupado ejecutándola). 

4) Piense en todas las otras malas noticias del pasado que han resultado en beneficios: No pierda la esperanza. Recuerde que no es la primera vez que las cosas no salen como espera. Eso lo ayudará a recordar que tan fuerte puede llegar a ser. 

5) Agradezca todo lo bueno que tiene Por muy mala que sea su vida en ese momento, siempre debe haber un pequeño detalle  que lo haga sentir bien. Piense en su mascota, en su familia, en sus amigos o cualquier cosa que lo haga compensar un poco el mal sabor de las malas noticias. Nadie tiene una visa tan asquerosa como para no tener algo que lo haga feliz. 

De esta historia hace ya 5 años. Pero la enseñanza se ha mantenido por siempre: Los puntos en algún momento se conectaran. Tenga fe. 

Cómo siempre, Ana Rojas is right. 


*Nombres cambiados - No tengo amigas llamadas Pepitas ni Juanitas. 


miércoles, 22 de julio de 2015

Mi perro aprendió un nuevo truco... ¿Y usted?

Ayer hablé con mi madre y me contó que Martin (mi perro de 9 años) aprendió una nueva habilidad por sí solo. La historia es tan fascinante que la usaré como herramienta pedagógica.

Todo empezó por que a Martín (al igual que a los niños pequeños) desde hace algún tiempo no le dan agua después de su ultima salida a pasear en la noche, para evitar que se orine dentro de la casa. No es que el perrito no esté educado, sino más bien se ha convertido en incontinente nocturno con la edad. De hecho, mientras haya alguien despierto, Martín avisa que debe ir al baño parándose enfrente de la puerta y dando vueltas. Pero en la noche, mientras todos duermen, al canino lo embargar una profunda vergüenza de despertarnos y sencillamente va a la parte de atrás de la cocina y... ocurre lo inevitable. 

De repente hace unos meses la medida dejó de hacer efecto. A pesar de los horarios y las salidas a pasear muy tarde en la noche, Martín seguía con su incontinencia nocturna. Nadie encontraba una razón lógica (aparte de la edad), hasta que un día durante una visita de mi hermano y su novia lo descubrieron. 

Mientras mi madre dormía en la sala escuchó ruidos nocturnos. En silencio se levantó y al llegar a la cocina vio al perro accionando él mismo el dispensador de la nevera para beber agua. Tal cual como una persona. Así Martín se aseguraba de tener agua fresca e ilimitada durante la "ley seca" y por eso no había medida de contención que funcionara. 

¿Cómo supo que tenía que presionar el dispensador? ¿Si nunca había tomado agua de allí cómo sabía el funcionamiento?  ¿Durante cuanto tiempo estuvo observando el comportamiento de todos en la casa? ¿Desde hace cuanto lo sabe?

Puede que sólo sea un labrador de 9 años, pero Martín y su nuevo truco nos dan 3 grandes lecciones:

1) Sólo nuevas necesidades crean nuevas habilidades: Sienta una necesidad y desarrolle nuevas habilidades que la suplan. A veces el "no necesitar nada" es la peor desgracia que nos puede ocurrir. Obviamente para crear nuevas necesidades debe salir de su zona de confort. Extienda sus limites, vea que le falta, analice, y EJECUTE un plan que convierta sus nuevos limites en su nueva zona de confort. Repita el proceso ilimitadamente. 

2) No espere a que otros le solucione su problema: Si tiene un necesidad la solución vendrá sólo de usted. Punto. Si no me cree vea como un labrador de 9 años solucionó sus problemas sin llorar o quejarse con los amigos, la familia, el jefe, los organismos del estado, los políticos y a todos los otros "milagrosos entes" que los humanos usamos como excusa.

3) Si su necesidad está resuelta, no haga alarde de sus habilidades: Como dice el refrán "coma callado". No digo que no demuestre lo que sabe, pero a veces (como en este caso) mostrarle al público sus habilidades puede jugarle en contra (Como a Martín). Si a él no lo hubieran descubierto con sus dotes de "asaltador de neveras", todavía podría seguir siendo incontinente gracias a la violación de la ley seca. 

Ahora la nevera esta cubierta para evitar drinks nocturnos de mi perro. Martín ha vuelto a ser retirado de su zona de confort. Pero es mi cachorrito y ya ha probado su casta. Seguramente se ingeniará una nueva forma de violar las prohibiciones, tal como lo ha hecho desde que llegó a nosotros con 2 meses de vida. 

Y usted... ¿Ha salido recientemente de su zona de confort? ¿O todavía sigue sin aprender un truco nuevo?

Como siempre, Ana Rojas is right. 

martes, 21 de julio de 2015

Cuando tu actual amor no es tu primer amor

Durante 23 años he visto pasar más de un par de relaciones propias y ajenas. He visto inicios felices y finales tristes. He sido confidente, espectadora y protagonista de historias de amor que confundieron la eternidad con meses; y de otras a las que ni siquiera el tiempo ha podido acabar. 

Al final he llegado a la conclusión que nunca se ama igual a dos personas en la vida. Y la mayor diferencia la he visto entre el primer amor y todos los que siguen. He aquí mis 4 revelaciones más grandes: 

1) En el primer amor la entrega es más pura, no tienes viejas heridas de guerra que duelen a veces cuando hace frío. A los siguientes amores la entrega más fuerte; ya sabes que te pueden herir y aun así decides tomar el riesgo.

2) El primer amor no tiene comparación, no hay ningún pasado ni expectativas, estas abierto a todo. Los siguientes amores son más consientes, sabes que existen cosas diferentes por lo tanto puedes elegir con "conocimiento de causa" las cosas atractivas en alguien. 

3)  Con el primer amor se ama más, con los siguientes mejor. Las relaciones son como materias de universidad: unas más difíciles que otras, unas las recuerdas con cariño y otras simplemente fueron una tortura pero todas de dejan algo para ser una persona más completa (que entrega beneficios en la siguiente relación).

4) La tusa (desamor) del primer amor dura más, pero las de los siguientes duelen peor. La primera vez que entregamos el corazón creemos que todo va a ser felicidad para siempre, por ende cuando termina es más factible que no sepamos como salir de allí. Luego, con nuestra siguiente relación nos damos cuenta de que es posible seguir la vida, pero.... las siguientes tusas son una realidad más cruel: Soldado advertido no muere en guerra, y si usted vuelve a morir pues junto con el dolor va a tener culpa, arrepentimiento  y auto-látigo. 

Al final no hay una historia de amor real que tenga un final feliz. Si es amor no tendrá final si lo tiene no sera feliz.
Lo peor del amor es cuando pasa,

cuando al punto final de los finales
no le quedan dos puntos suspensivos…

Al final no importa si es su primer o cuarto amor. Si lo tiene disfrútelo y si no... ya por lo menos sabe que de amor nadie se muere. 

Como siempre, Ana Rojas is right.