miércoles, 22 de julio de 2015

Mi perro aprendió un nuevo truco... ¿Y usted?

Ayer hablé con mi madre y me contó que Martin (mi perro de 9 años) aprendió una nueva habilidad por sí solo. La historia es tan fascinante que la usaré como herramienta pedagógica.

Todo empezó por que a Martín (al igual que a los niños pequeños) desde hace algún tiempo no le dan agua después de su ultima salida a pasear en la noche, para evitar que se orine dentro de la casa. No es que el perrito no esté educado, sino más bien se ha convertido en incontinente nocturno con la edad. De hecho, mientras haya alguien despierto, Martín avisa que debe ir al baño parándose enfrente de la puerta y dando vueltas. Pero en la noche, mientras todos duermen, al canino lo embargar una profunda vergüenza de despertarnos y sencillamente va a la parte de atrás de la cocina y... ocurre lo inevitable. 

De repente hace unos meses la medida dejó de hacer efecto. A pesar de los horarios y las salidas a pasear muy tarde en la noche, Martín seguía con su incontinencia nocturna. Nadie encontraba una razón lógica (aparte de la edad), hasta que un día durante una visita de mi hermano y su novia lo descubrieron. 

Mientras mi madre dormía en la sala escuchó ruidos nocturnos. En silencio se levantó y al llegar a la cocina vio al perro accionando él mismo el dispensador de la nevera para beber agua. Tal cual como una persona. Así Martín se aseguraba de tener agua fresca e ilimitada durante la "ley seca" y por eso no había medida de contención que funcionara. 

¿Cómo supo que tenía que presionar el dispensador? ¿Si nunca había tomado agua de allí cómo sabía el funcionamiento?  ¿Durante cuanto tiempo estuvo observando el comportamiento de todos en la casa? ¿Desde hace cuanto lo sabe?

Puede que sólo sea un labrador de 9 años, pero Martín y su nuevo truco nos dan 3 grandes lecciones:

1) Sólo nuevas necesidades crean nuevas habilidades: Sienta una necesidad y desarrolle nuevas habilidades que la suplan. A veces el "no necesitar nada" es la peor desgracia que nos puede ocurrir. Obviamente para crear nuevas necesidades debe salir de su zona de confort. Extienda sus limites, vea que le falta, analice, y EJECUTE un plan que convierta sus nuevos limites en su nueva zona de confort. Repita el proceso ilimitadamente. 

2) No espere a que otros le solucione su problema: Si tiene un necesidad la solución vendrá sólo de usted. Punto. Si no me cree vea como un labrador de 9 años solucionó sus problemas sin llorar o quejarse con los amigos, la familia, el jefe, los organismos del estado, los políticos y a todos los otros "milagrosos entes" que los humanos usamos como excusa.

3) Si su necesidad está resuelta, no haga alarde de sus habilidades: Como dice el refrán "coma callado". No digo que no demuestre lo que sabe, pero a veces (como en este caso) mostrarle al público sus habilidades puede jugarle en contra (Como a Martín). Si a él no lo hubieran descubierto con sus dotes de "asaltador de neveras", todavía podría seguir siendo incontinente gracias a la violación de la ley seca. 

Ahora la nevera esta cubierta para evitar drinks nocturnos de mi perro. Martín ha vuelto a ser retirado de su zona de confort. Pero es mi cachorrito y ya ha probado su casta. Seguramente se ingeniará una nueva forma de violar las prohibiciones, tal como lo ha hecho desde que llegó a nosotros con 2 meses de vida. 

Y usted... ¿Ha salido recientemente de su zona de confort? ¿O todavía sigue sin aprender un truco nuevo?

Como siempre, Ana Rojas is right. 

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